Estoy absolutamente enamorada de esta receta.
Yo soy una incondicional del azahar no sólo por su dulce olor, sino porque es una flor que tiene la capacidad de calmar y reconfortar mi mente cuando el mundo está patas arriba.
Sus efectos sobre la piel están a la misma altura: es un tónico suave que refresca con delicadeza la piel seca, frágil y sensible, la calma y la regenera, la ilumina y cuida también la piel madura y la piel de los bebés.
Para quien no lo sepa, esta flor blanca o rosa pálido se llama también Nerolí o Flor de naranjo amargo. Es un pequeño arbusto originario de la India e introducido después por todo el mediterráneo durante las Cruzadas. Se llama Nerolí en referencia a la princesa de Nerolí (un pequeño pueblo cerca de Roma) que utilizaba esta flor y que la dió a conocer junto con sus propiedades en el siglo XVI.
En la Antigüedad, el Nerolí, símbolo de pureza y de virginidad, adornaba tradicionalmente las coronas y los vestidos de las novias.
Para esta receta necesitamos hidrolato de azahar, glicerina vegetal y tintura de benjuí.
Convertiremos el hidrolato en una loción de textura lechosa que usaremos como un tónico suave. Una leche de azahar.
La receta original, llamada "leche virginal" es muy antigua y está elaborada con hidrolato de rosas.
Ingredientes
95 ml de hidrolato casero de azahar
5 ml de glicerina vegetal
10 gotas de tintura de benjuí
Procedimiento
Mezclar bien el hidrolato con la glicerina vegetal e incorporar la tintura de benjuí.
Agitar siempre el frasco antes de utilizarlo.
Observaciones
Es una rectea muy simple y rápida de elaborar para obtener una leche aromática, y tanto la textura como el olor son muy agradables. Podéis hacerla con un hidrolato de vuestra preferencia, claro.
La "magia" de la tintura de benjuí transforma el hidrolato en una bonita textura de leche y a la vez, actúa como un conservante.
Al tratarse de un hidrolato, debe conservarse al abrigo de la luz y el calor, en un frasco opaco preferentemente.