Ha llegado el momento de tomarme un descanso.
Espero volver con fuerzas y burbujas renovadas
porque El Árbol tiene todavía muchos proyectos que compartir,
mucha tela que cortar.
Feliz verano y felices vacaciones a todos!
Un abrazo fuerte.
Sonia
Cuando el rey persa Darío I descubrió la caña de azúcar en su expedición a la India, se maravilló ante lo que él llamó "una caña que da miel sin la ayuda de las abejas".
Se refería a la miel de caña o melaza, que se obtiene moliendo el azúcar de caña y calentando el zumo obtenido para evaporar el agua y concentrarlo.
La miel de caña es muy parecida a la miel de abejas en textura y tiene un sabor muy dulce y agradable que recuerda al regaliz. Cuanto más oscura sea, más intenso será el sabor y más nutrientes aportará (vitaminas del grupo B y minerales como hierro, cobre o magnesio, pero también potasio y glucosa).
Además, se sabe que la melaza posee propiedades cosméticas: es antioxidante y ayuda a combatir las manchas cutáneas con una acción blanqueadora y a regenerar las células de la piel. Es además antiinflamatoria y combate las irritaciones leves.
Así que sin pensarlo le hemos añadido una pizca a este jabón y... lo ha teñido de color caramelo.
Queríamos más. Nos apetecía que fuera un jabón cremoso y suave, indicado también para pieles sensibles o irritadas, por eso viene cargadito de avena: harina de avena y crema de avena casera en la traza, una cantidad indecente de mantecas ricas en insaponificables (de karité y cacao) y aceites de almendras dulces y soja en el sobreengrasado.
Para la crema de avena, simplemente hemos hervido los copos y los hemos dejado reposar. Después los hemos exprimido para obtener la crema.
Como aceites base: oliva, coco y ricino, y un poquito de vitamina E por aquello de que el aceite de soja es algo delicado, pero también por su acción antiinflamatoria sobre la piel.
Para un aroma dulce y alegre hemos elegido los aceites esenciales de tomillo y mandarina.
Y eso es todo. Nos queda esperar unos días para ver su verdadero carácter...
Feliz fin de semana.
Fuentes: http://www.vidasanafacil.com/melaza-o-miel-de-cana, http://www.100100plantes.com/article-l-avoine-une-grande-amie-64198977.html
Crema de manos de karité & cártamo
con sándalo y lilas
Esta es una crema que antes sólo preparaba cuando llegaban los fríos, pero que al final ha ido reclamando su espacio también durante el resto del año y se ha ganado por derecho propio un sitio de honor entre mis recetas favoritas.
Porque es una de esas cremas sencillas que apetecen siempre; en verano por su olor suave de lilas y sándalo y por cómo nutre e hidrata la piel expuesta al sol o a mil tareas que reclaman la atención de nuestras manos ocupadas. Y en invierno porque la piel se siente suave, arropada y protegida del frío con el karité.
Lleva aceite de cártamo por la cantidad generosa de ácido linoleico que contiene y que consigue que cualquier tipo de piel, sobre todo la seca o madura, esté suave y nutrida, regenerada y elástica, además de que es antioxidante.
Se lleva requetebién con la manteca de karité, qué os voy a decir de ella que no sepáis. Aunque hay otras mantecas, la de karité es la reina cuando se trata de proteger, regenerar, nutrir e hidratar las pieles expuestas al sol o al frío, con irritaciones, inflamadas o agredidas, a las que ayuda a cicatrizar y reparar profunda y completamente.
Y lleva también un aceite esencial muy especial, el de sándalo amyris (Amyris balsamifera).
Tengo que decir que cuando olí por primera vez el amyris, un aceite que proviene de un árbol que crece salvaje en Haití, pensé que para ser la versión pobre (es decir más económica) del sándalo de la India, enganchaba muchísimo, que era como oler un trozo de madera húmedo y leñoso pero suave y cálido a la vez...
Y luego sus propiedades me acabaron de convencer, es descongestionante linfático y venoso, circulatorio, cardiotónico y relajante. Indicado para varices, problemas de circulación, astenia y fatiga cardíaca y adecuado también por ese aroma particular para la relajación y la meditación.
Por otro lado, la fragancia de lilas me ha parecido siempre tan natural, delicada y elegante y hace tan buenas migas olfativas con el amyris (floral/boscoso), que la he adoptado ya para siempre.
Al final ha resultado una crema de manos con mucho cuerpo y con una textura espesa que quiere ser como nata montada, pero que es muy penetrante y cómoda de aplicar. Que deja esa sensación agradable y reconfortante de "piel acolchada", como si ésta estuviera enfundada en otra capa de piel mucho más gruesa que la protege y la abriga del exterior.
Hace años que no sé lo que son unas manos cortadas o agrietadas por el frío o resecas por el calor :)
Sándalo amyris, manteca de karité, aceite de cártamo y fragancia natural de lilas...mano de santo.

Nunca soy tan feliz como entre mis cacharros.
Y creo que ya he dicho alguna vez que hay en la naturaleza algunos elementos que parecen existir no sólo por sí mismos, sino también para que nosotros podamos descubrirlos, encontrar su complementario, ejercer de alquimistas y combinarlos para transformarlos en algo distinto y más completo, como si realmente estuvieran destinados a eso.
Hasta qué punto se trata de nuestra experiencia acumulada y no de la casualidad el que nosotros acabemos por reunir estas "mitades" para dar con algunas fórmulas que tienen algo especial, que no sólo cumplen su función a la perfección sino que además aportan algo más, un extra, un no sé qué que qué sé yo cuando las usas sobre la piel o acercas la naricilla para aspirar su aroma, eso no podemos establecerlo.
Pero se me ocurre que, aunque nuestras humildes recetas no representan para el mundo exterior lo que han constituido la penicilina, la radio, el teléfono, los rayos-x, el microondas o la viagra, grandes inventos éstos descubiertos por casualidad, en nuestro particular universo de cremas, jabones y potingues estos pequeños "milagros", casuales o no, sí tienen una gran importancia.
Porque al fin y al cabo son nuestros "felices accidentes" cuando en realidad buscábamos algo distinto.
Porque aportan la sal y la pimienta, la sorpresa, el estímulo.
Las ganas de seguir cuando el interés flaquea o la decepción es un nubarrón que amenaza lluvia y no hay ningún lugar a la vista para guarecerse.
De los que nos sentimos orgullosos.
Como orgullosos nos sentimos de ser jaboneros y cremeros artesanos.
Felices de ser afortunadamente y ya para siempre pequeños alquimistas.
Rosmarinus officinalis y menthol
Nunca falta el romero en mi humilde terracita.
Durante todo el año puedo recoger ramitas frescas de rosmarinus que, al contrario de lo que mucha gente cree, tiene un nombre que no procede del latín 'ros'=rocío y 'marinus'=marino (rocío marino), sino del griego 'rhops'=arbusto y 'myrinos'=aromático (arbusto aromático).
Y vaya si lo es.
Huele fresco, silvestre, intenso, balsámico, limpio, un poco alcanforado y a madera.
Como huele un bosque recién empezada la primavera.
Del romero (romaní en mi lengua materna), destacan sus propiedades antisépticas, analgésicas y cicatrizantes. Pero posee muchas más virtudes, tantas como dolencias imaginables: es antioxidante, carminativo (expulsa los gases intestinales), colerético (estimulante de la secreción biliar), colagogo (favorece la emisión de bilis), estimulante del sistema nervioso central, vigorizante, antiespasmódico, diurético suave, vulnerario, estomacal, digestivo, cardiotónico, hipotensor, expectorante, desinfectante, protector, purificante y rubefaciente.
Para nuestro 'Alcohol de romero mentolado' nos interesan sobre todo sus propiedades analgésicas, antiinflamatorias, estimulantes del sistema circulatorio, tonificantes y refrescantes.
Porque de eso se trata, de tonificar y refrescar articulaciones y músculos doloridos o fatigados. Y si es después de una ducha, pues mucho mejor.
alcohol de romero
Así que, preparad unas ramitas de romero fresco, alcohol de 70º y la paciencia que requieren de una a dos semanas de maceración para obtener un excelente y natural alcohol de romero.
Las plantas frescas se deben machacar en un mortero, pero no demasiado, lo justo para romperlas. Se colocan en un frasco de cristal con cierre hermético y se vierte el alcohol sobre ellas hasta recubrirlas. Dependiendo de la intensidad del aroma que queramos conseguir se deja macerar en un lugar oscuro y fresco de una a dos semanas.
Cada día lo agitaremos dándole la vuelta al frasco de arriba abajo.
Pasado el tiempo de maceración filtramos y colocamos el alcohol de nuevo en el frasco original, donde ha estado macerando.
Se conserva más de seis meses en un tarro bien cerrado.
alcohol de mentol
Por otro lado vamos a preparar un alcohol con cristales de mentol que luego mezclaremos en pequeña proporción con nuestro alcohol de romero et voilà, tendremos nuestro alcohol de romero mentolado.
El cristal de mentol a partir del cual elaboramos esta receta, se obtiene de la cristalización por enfriamiento del aceite esencial de Menta Arvensis. Se obtienen cristales traslúcidos en forma de agujas que podemos utilizar como ingrediente de nuestros cosméticos artesanales.
Siempre de forma diluída.
Este alcohol de mentol tiene el olor característico de la menta. Es muy útil para añadirlo en muchas de vuestras recetas caseras de geles (añadir directamente un máximo del 3% del alcohol,) o en cremas con una fase acuosa.
Para productos faciales y labiales se puede añadir del 0.1 al 0.6%. Y para cuidados corporales, del 1 al 5%.
Como el alcohol aumenta el efecto "fresco" en los preparados, y el romero que utilizaremos también tiene propiedades refrescantes y está pensado para dar friegas directamente sobre la piel, hemos utilizado un porcentaje bajo de cristales de mentol, un 2%.
No hay que olvidar que el mentol es un activo muy potente y que el "efecto frío" que produce se siente de manera diferente según la sensibilidad de cada uno, así que es preferible empezar por dosis bajas.
El mentol se utiliza únicamente para zonas localizadas del cuerpo (puntos dolorosos, comezón, pies, piernas) y no se debe aplicar por todo el cuerpo.
Además de este alcohol de base, con el mentol se pueden elaborar bálsamos de labios con efecto frío, leche para piernas pesadas, bálsamos tipo "Bálsamo del tigre" para dolor de cabeza, migraña o zonas dolorosas (neuralgia, ciática, tendinitis...), tratamientos para los golpes, picaduras de insectos, náuseas o mareos en los viajes (basta con inhalar un poquito para sentirse mejor rápidamente), dentífricos y bálsamos para pies y músculos doloridos por largas caminatas.
En 100 gr de alcohol de 70º se diluyen 2 gr de cristales de mentol para preparar el alcohol.
Una vez que tengamos ambos preparados, mezclar el alcohol de romero y el alcohol de mentol a partes iguales.
asociación
Los usos de este 'Alcohol de romero mentolado' son los mismos que los del alcohol de romero convencional, sólo que su efecto refrescante es mucho mayor ya que combina además las propiedades del cristal de mentol.
Se usa externamente, en friegas sobre las partes del cuerpo que deseen tratarse.
Un remedio muy eficaz y aromático de propiedades analgésicas, antiinflamatorias, estimulantes del sistema circulatorio, tonificantes y muy refrescantes.
Feliz fin de semana.
Fuentes: http://es.scribd.com/doc/2852102/Enciclopedia-de-Plantas-MedicinalesBUENO
Champú sólido de Yogur bio
tipo "Lush"
Un buen champú es el que debe ser capaz de retirar el exceso de grasa dejando justo la necesaria para que el cabello no se deshidrate. Y si se trata de que el pelo esté más limpio, brillante y saludable, entonces debemos elegir un pH más bien ácido (menor que siete), ya que esto asegura que la cutícula del pelo se mantenga cerrada y ordenada y eso, a su vez, permite que la luz se refleje de manera uniforme y el cabello brille.
Para elaborar nuestro champú (pH 6) el yogur BIO nos ha parecido un buen candidato por su acidez débil, perfecto para nutrir y acondicionar el cabello, consiguiendo que brille y se mantenga hidratado y suave. El ácido láctico además combate la caspa ya que limpia los poros del cuero cabelludo y reduce el picor que se produce por la sequedad de la piel.
Sus proteínas son las que se encargan de ayudar a reparar el cabello ligeramente seco y las puntas dañadas y también a humectarlo, y el ácido el que ayuda a contraer y cerrar la capa de la cutícula del pelo para suavizarlo y darle brillo.
Muy sencilla de elaborar, ecológica y práctica, hoy os propongo una receta de base que podéis personalizar según vuestro tipo de cabello.
Hemos añadido ceramidas vegetales, que nutren, protegen y fortalecen la fibra capilar y hemos elegido el aceite esencial de cedro porque regula el sebo de la raíz y es anticaspa (y el champú está destinado a un cabello graso). El extracto aromático natural de melón le aporta una nota dulce y golosa, muy veraniega.
Las ceramidas vegetales se pueden sustituir o combinar con otros activos capilares como el colágeno vegetal, el extracto o las proteínas de seda, la inulina, la fitoqueratina, las proteínas de arroz, la provitamina B5 (pantenol), la silicona vegetal o el escualeno vegetal. Siempre según vuestras necesidades.
Para aplicar este champú, sólo hay que frotar la pastilla delicadamente en el cabello húmedo, amasarlo con la espuma rica y abundante que produce, dejarlo actuar unos minutos y acabar con un acondicionador o una solución de agua y vinagre de manzana en el último aclarado.
Aquí tenéis la receta y el tutorial, explicado paso a paso en un vídeo con el que me estreno en estos menesteres:
Fuentes: receta de http://glamandise.blogspot.com.es/search/label/Soins%20des%20cheveux, http://www.comoves.unam.mx/articulos/quimica_pelo/quimica_pelo1.html
Bálsamo transparente para quemaduras leves
de hipérico & otras hierbas
Acostumbrada a la imagen del bálsamo "clásico", que puede variar en textura, color y consistencia pero que siempre, invariablemente, recuerda por su aspecto dulce y medicinal a una pomada más bien opaca, la idea de elaborar un bálsamo trasparente me pareció tremendamente sugerente desde el primer momento. Touché.
Para que un bálsamo sea un verdadero bálsamo la condición es que sea una preparación aromática compuesta en su mayoría por cuerpos grasos (aceites y/o mantecas vegetales), pero sobre todo que tenga un poder curativo y calmante sobre el dolor tal y como indica su nombre, que en latín significa "consuelo, alivio".
Sin embargo en la "letra pequeña" no se menciona nada sobre su grado de transparencia, lo que, afortunadamente, deja el campo libre a una imaginación empeñada en hacerle la revolución a los bálsamos más dignos, tiesos y formales.
La cera bellina (ceralán) ha hecho posible esta revolución. El resultado, un bálsamo atípico y transparente, con una textura de gel oleoso espeso y fundente al tacto, pero que sigue siendo por definición un bálsamo en el más estricto sentido de la palabra.
Esta cera modificada se elabora a partir de la cera de abejas y permite gelificar y espesar los aceites de manera homogénea. Se puede utilizar para elaborar bálsamos como éste dándoles un tacto más untuoso y cremoso que los fabricados con cera de abejas y consiguiendo además una mejor hidratación de la piel. Aumenta también la estabilidad de las emulsiones.
las otras hierbas
Como este bálsamo está pensado para aliviar y tratar las quemaduras leves, las hierbas elegidas son:
-plantas antiinflamatorias para reducir la hinchazón: hipérico, manzanilla, caléndula, tilo.
-plantas antimicrobianas para evitar la infección: lavanda, romero, caléndula.
-plantas cicatrizantes y regeneradoras de la piel: hipérico, lavanda, caléndula.
Hemos recolectado estas hierbas frescas (hipérico, manzanilla, caléndula, tilo, lavanda y romero) para elaborar con ellas un macerado solar en aceite de oliva bio. Este aceite es muy apropiado para tratar las quemaduras y ayudar en la cicatrización y regeneración de la piel. También tiene propiedades calmantes.
Para reforzar la acción antiinflamatoria, antimicrobiana, cicatrizante, regeneradora y calmante del macerado, añadiremos unas gotas de aceite esencial de manzanilla (bactericida, antiinflamatorio, analgésico), aceite esencial de lavanda (cicatrizante, regenerante, calmante) y aceite esencial de eucalipto (antiséptico, refrescante).
Fuentes: http://www.botanical-online.com
Jabón de sal & cerezas
Sal rosa del Himalaya y sales del mar muerto a partes iguales en el corazón de este jabón.
Tanta sal como cantidad de aceites: de hueso de cereza casero, de ricino, de coco y de aguacate.
También una pizca de manteca de mango y agua de manantial, porque en El Árbol nos gusta el agua de las fuentes para nuestros jabones, pero nos gusta todavía más darnos un paseo para ir a recogerla.
De la cereza hemos aprovechado incluso la piel, que hemos añadido en la traza deshidratada y molida.
Que no os engañen esos granitos, el jabón de sal exfolia con mucha suavidad y es muy hidratante en la ducha, por lo que resulta extremadamente beneficioso para la piel. La deja limpia, libre de impurezas y estimula a la vez la circulación de la sangre.
Es un jabón que posee la belleza del mar por la riqueza en minerales de las sales que contiene, que nutre, suaviza, hidrata, purifica y limpia en profundidad la piel mixta o con tendencia grasa, pero también la piel seca. Y que posee también una belleza propia, un tacto duro y firme y la peculiaridad de ser un jabón que mejora con el tiempo y la madurez.
Huele a mirra, sándalo y tomillo con un toque de limón.